CALENDARIO AZTECA

jueves, 27 de marzo de 2008

EGIPTO, CRÓNICA DE UN SUEÑO V

Viernes. 14 de marzo:

A las dos y media de la mañana o de la noche nos levantamos, cogimos el desayuno-picnic y nos fuimos al autobús, no recuerdo por cuantos barcos pasamos al salir… esa mañana, bueno esa noche esta todo un poco confuso.
Todos con la almohada bajo el brazo como los niños en la guardería a la hora de la siesta.
Ahora recuerdo la magnífica vía láctea y las estrellas, fui de las pocas, ya que la mayoría con su almohada dormían plácidamente, pero yo soy incapaz y vi esa noche espectacular, el amanecer y el desierto.

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A las tres horas o así llegamos en el convoy que nos llevaba que quedo a comienzos del camino. Abu simbel no me impresiónó tanto como al resto, lo sé….Rama nos explicó un poco fuera, y entramos al templo de la reina y después al de Ramsés, un agobio de gente, de calor, no deberían dejar entrar a tanta gente a la vez. Un pájaro (Horus me saludó a la llegada) y una pajarito pequeño dentro del templo nos sacó una sonrisa. La gente que no sabe leer y hace fotos a esas magníficas pinturas.
Cansancio.

Y al bus, otras tres horas en las que poco pero algo cerré el ojo.
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A hacer las maletas, comer y esperar un par de horas para salir al aeropuerto en la cubierta, después de pagar la cuenta y recuperar nuestro pasaporte.
Un adiós al barco.
Ves tu maleta en la calle y te alegras, notas que tu maleta ya pesa algo más y te asustas porque no podrás comprar todo lo que quieras en el Khalili por el exceso de peso.
Una despedida a Aswan y al aeropuerto, era ya casi de noche, unas compras en el estanco (que barato esta el cartón!!!!) unas galletitas y al avión.
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Pequeño problema con el cuchillo nubio que patry compró para Nico y que se olvidó facturar, pero nada al final majos los policías, nos dejan embarcar.

Viaje corto, despegas, aterrizas y tienes sueño, unas cabezaditas de segundos si que pegue, y no más porque no me dio tiempo. Esta vez encontré rápido mi maleta y mientras el resto la localizaban cambie dinero por fin, ya tenía libras egipcias, un buen taco.
El hombre de Royal nos llevó al bus y vimos por fin el tráfico del Cairo mientras el señor nos contó la historia del compromiso matrimonial entre egipcios, incluido el beso en la boca entre la suegra y la nuera…
Llegamos al hotel y descubrimos una amplia habitación triple, yo me agencié la supercama de matrimonio. Teníamos tele con televisión española y todo, y unas magníficas vistas, veímos las dos grandes pirámides, además en ese momento estaba el espectáculo de luces y sonidos, la luz la vimos pero el sonido era el de los cláxones de la avenida del hotel. Aunque en la habitación fallaba mucho la luz, no teníamos en el techo. Nos dimos una duchita y para no complicarnos bajamos a cenar al restaurante del hotel unos pocos, una buena lasaña. Un ratito de tele y a dormir, que el día siguiente iba a ser largo.