CALENDARIO AZTECA

miércoles, 5 de septiembre de 2007

MANIFA




Manifestación en Tordesillas, capital de la tortura animal:
¡Salvemos al toro alanceado!
A pesar de la protestas en todo el estado español y también en el extranjero, año tras año, el segundo martes de septiembre y en honor a la Virgen de la Peña, en la localidad de Tordesillas (Valladolid), alancean un toro hasta la muerte. El individuo que le da el lanzazo mortal es obsequiado con una insignia de oro y una lanza de hierro forjado, por gentileza del Ayuntamiento de Tordesillas. Lejos de ser prohibido, este monumento al maltrato animal fué legitimado por la Junta de Castilla y León en el año 1.999. Existiendo una escuela de lanceros en el mismo Tordesillas, a la que también asisten niños. Son muchas las asociaciones que luchan, denuncian y tienen campañas permanentes contra esta barbaridad, y sin querer desmerecer estas acciones y tampoco queriendo buscar protagonismo (pues tristemente el protagonista será el toro alanceado), este año, de nuevo, varios autocares con personas de toda España viajarán de nuevo con destino a Tordesillas para manifestarse pacíficamente como lo hicieron el año pasado (2006) y como lo harán los próximos años si dicha tortura continúa.Los compañeros de Valladolid llevan años luchando contra esta práctica, y este año volverán a recibir activistas de diferentes partes de España como apoyo a su gran labor.
"Cada año, en Septiembre este pasado, se perpetró, un año más, una de las mayores bestialidades del reino de España: el Toro de la Vega de Tordesillas. Es una de esas salvajadas repetitivas a la que los energúmenos llaman pomposamente "tradiciones", otorgando a la palabra un carácter sacrosanto. Pero el circo romano también fue una tradición centenaria en nuestro país, y desde luego ha sido de lo más tradicional, durante siglos, el poner a los "herejes" en la picota. Sólo que, por fortuna, la sociedad ha superado esa barbarie. Sin embargo, y para nuestra vergüenza, todavía existe el Toro de la Vega , una "fiesta" consistente en que más de cien lanceros acosan al animal por el campo dándole lanzazos, hasta que el pobre bicho, chorreando sangre, acribillado, con la carne hecha piltrafas por las puñaladas presurosas, se derrumba sin fuerza, momento en que se supone le dan la puntilla y le cortan los testículos. Esto último, a menudo, cuando aún está con vida, como han asegurado testigos presenciales. Es una tortura lenta, vociferante y tumultuosa, una sádica diversión de matarifes. Y a este horror sin nombre llevan a los niños para que aprendan. Esta indecencia lleva celebrándose unos tres siglos, aunque fue prohibido varios años, pero lo más inconcebible es que era ilegal hasta que la Junta de Castilla y León la legitimó en 1999. Lo cual ya me parece el colmo del reaccionarismo y la burricie política. La Asociación Nacional para el Bienestar Animal ha pedido al menos la "humanización de la fiesta", y ha entregado como prueba un documento en el que el Ayuntamiento de Tordesillas solicitaba que se permitiera el Toro de la Vega, prometiendo que la humanizarían y que y que no herirían ni golpearían al toro de ningún modo. Luego ellos mismos han admitido que la tradición no exige el alanceamiento del animal. Por otra parte, no hay tradición que valga frente a una crueldad tan monstruosa que contraviene toda la legislación vigente (incluido el reglamento taurino), además de la compasión y cordura. Pobre Toro de la Vega (y otros toros que como en Arcos de la Frontera, Coria, etc., corren la misma suerte) que huele a dolor y sangre en esta España tenebrosa e inmovilista".
Rosa Montero El País 12.09.2000