CALENDARIO AZTECA

viernes, 5 de noviembre de 2010

El mejor mundo posible

Esta claro que no vivimos en el mejor mundo posible. Pero mi generación vive una de las épocas más cómodas para el gran común de la población.
Quizá por eso existen los ni-nis, canis o como se les quiera llamar, gente sin sueños y sin aspiraciones. Sinceramente no los entiendo, pero puedo buscarles una explicación en que nunca les ha faltado de nada ni a ellos ni a sus padres, y no tienes más memoria.
Mis padres vivieron en el campo, con todo lo que acarrea eso, comer bien si la cosecha era buena. Siempre mirando este cielo castellano, que es tan grande porque tantos lo miraban. Que desde niños tuvieron que trabajar y que cuando llegue yo al mundo lo siguieron haciendo para que a mí no me faltara de nada.
Nunca tanta gente ha tenido tanto, al menos en mucha parte de la tierra. Nuestros abuelos vivieron guerras, hambrunas y enfermedades.
Nuestros bisabuelos vivían sin electricidad, ni agua corriente, sin supermercados y sin tantas cosas que para nosotros parecen hipernecesarias. Tenían que trabajar duro para seguir adelante.
Y remontandonos más en el tiempo, la cosa se pone peor. Sólo unos pocos disfrutaban de los adelantos tecnológicos, sólo unos pocos vivían tranquilos.
La edad moderna y sus enfermedades, y sus épocas de carestía, la religión tan fanática en la edad media, las guerras en ese momento y en el anterior.....hubo una vez que teníamos que salir a cazar para poder comer. Y que nuestra esperanza de vida, no pasaba de los veinte años.
Todo eso se olvida, cuando enciendes la ducha y sale agua, y encima caliente. Cuando tienes la comida perfectamente distribuida por categorias en las tiendas, cuando tienes luz que hace que la noche sea también para los humanos. Tenemos mucha suerte de vivir en el momento en el que vivimos. Tiene sus pegas por supuesto. Nuevas enfermedades (SIDA, cáncer, miopia...), nuevas guerras, contaminación, cambio climático (pero éste seguramente joderá más a las generaciones posteriores que a la nuestra), menos puestas de sol y más edificios (aunque ésto para muchos no sea algo malo).
Pero vivimos muchos años en unas condiciones muy buenas. Por eso hay tiempo para otras preocupaciones que si tuvieramos hambre no existirían, muchas más depresiones por falta de amor o por no poder hacer lo que quisieramos. Quejándonos de cosas que en realidad no son tan importantes, como nosotros pensamos. Sólo que las de verdad ya no nos importan porque las damos por hechas.
Espero que no ocurra un cataclismo y en la tierra sólo queden cuatro personas, porque ya no sabemos ni cultivar la tierra ni hacer la matanza del cerdo. En este caso sólo sobrevivirían las partes del mundo donde todavía viven así. O nuestros abuelos, o mis padres en este caso. Nos hemos vuelto inútiles en ese sentido y la comida ya manufacturada tiene un tiempo de caducidad.