CALENDARIO AZTECA

miércoles, 6 de junio de 2007

CURIOSIDADES

El lema del rey Fernando
Cuenta la leyenda que Alejandro Magno descubrió un oráculo que prometía el imperio de Asia a quién desatara el nudo que unía la lanza del mítico rey frigio Gordio a su carro. Alejandro intentó deshacerlo sin éxito, así que lo cortó con su espada diciendo "tanto monta cortar que desatar". Siglos más tarde, a Fernando el Católico le gustó la historia y tomó para su escudo un yugo con las correas cortadas y el lema "Tanto monta".

¿Dioses teñidos?
Algunas tribus indias consideraron a los españoles que desembarcaban en América como dioses barbudos venidos delo cielo. Además, denominaron “divinos sucios”a los esclavos negros que éstos traían. Los indios –que nunca habían visto personas de raza negra- pensaron que este color era algún tipo de tinte. Se maravillaron al comprobar que no desteñía con el lavado.

Secuestro en Estocolmo
En 1973 Jan Eric Olsson y Clark Olofsson atracaron un banco en Estocolmo (Suecia) y tomaron como rehenes a los clientes. La policia, que precisamente debía cobrar su salario en aquella sucursal al día siguiente, intervinieron con prontitud y liberó a los prisioneros. Lo curioso fue que la mayoría de los afectados sintió más simpatía por sus secuestradores que por los agentes de la ley. Aquel caso sirvió para elaborar una teoría psicosociológica que hoy se conoce como el síndrome de Estocolmo.

Lunas de miel y de ajenjo
Antiguamente la expresión “luna de miel” hacía referencia al primer mes de matrimonio de todas las parejas. Su origen parece que hay que buscarlo en un proverbio árabe que dice: “La primera luna después del matrimonio es de miel, y las que le siguen, de ajenjo, o amargas como el acíbar”. Hay que tener en cuenta que los árabes contaban los meses por lunas, es decir, por períodos de 28 días; por lo visto, el tiempo que dura el amor entre dos amantes.

El mundo al revés
En la antigua Roma se celebraba una fiesta en que las estrictas jerarquías sociales daban un vuelco por unos días. Durante las Saturnales, una especie de carnaval en honor al dios Saturno que tenía lugar en diciembre, los esclavos tomaban el puesto de los señores y se permitían reñirles por el trato recibido. Eso sí, acabadas las fiestas y el vino, que se consumía sin moderación, Roma volvía a la normalidad y los esclavos a sus trabajos.

Servilletas vivas
Leonardo Da Vinci no aprobaba que el duque de Milán, Ludovico Sforza, amarrara a las sillas de sus invitados conejos vivos con el fin de utilizarlos para limpiarse la grasa de las manos. Al artista renacentista aquello le pareció fuera de lugar, porque tras las comilonas los animales eran lavados junto al resto de la mantelería y el hedor impregnaba la colada. Así que propuso entregar a cada comensal un paño destinado a ser ensuciado.

Una agenda humana
En Roma, el nomenclator era un siervo que acompañaba a su señor a los foros públicos para recordarle el nombre de los ciudadanos que se presentaran ante él. Según Plutarco, el sabio Catón el Menor fue enormemente respetado por prescindir de este profesional. Muy pocos podían presumir de conocer el nombre de tantos compatriotas.

Una promesa con trampa
La ciudad griega de Esparta fue conocida en la Antigüedad por unas leyes que imponían a sus ciudadanos severas condiciones de vida. Según la tradición, el mítico inspirador de estas costumbres, Licurgo, peleó duro para implantarlas. Para ello propuso un periodo de prueba tras el cual la ciudad podía abolir todas sus propuestas si así lo deseaba, pero nunca antes del día siguiente de su retorno. Entonces, Licurgo se encerró en el templo de Delfos y se dejó morir de hambre. Sus leyes no pudieron derogarse.

Un escondite para la infidelidad
Entre las clases adineradas y la nobleza del siglo XVII español se hizo muy famosa una prenda femenina consistente en una estructura de varillas y aros cubiera por una enagua que daba un aspecto acampanado a la figura de la mujer. Este artilugio era conocido como guardainfante, nombre que por si solo da la medida de su mala fama. Muchos moralistas de la época cargaron contra esta prenda porque en su interior las damas podían ocultar fácilmente a un hombre en momentos de apuro y se prestaba al adulterio. No se sabe si fueron las diatribas de estos moralistas o la propia incomodidad del invento lo que acabó con esta moda.

Censura al pie de la letra
Uno de los propósitos más firmes del gobierno japonés de Taro Katsura a principios del siglo XX fue reprimir el movimiento socialista y erradicar cualquier pensamiento afín. Para ello, llegó incluso a prohibir el libro "Sociedad de insectos" porque, en su título, incluía la palabra sociedad.

Centauros españoles
El caballo fue uno de los animales que más temieron los indios durante la conquista de América. Entre algunas tribus se extendió la creencia de que caballo y jinete eran solo un ser, una especie de centauro que comía carne. Según el cronista Pedro Cieza de León, el inca Atahualpa, harto de que sus soldados huyesen atemorizados ante esos animales, amenazó a los suyos asegurando que los caballos nacían como las ovejas y los carneros y que no había nada que temer.

Camisa de once varas
Durante la Edad Media existía en España un curioso ritual para adoptar niños. El padre hacía pasar a la criatura por la manga de una camisa muy holgada, tejida especialmente para la ocasión. Luego, la tomaba en brazos y con un beso en la frente confirmaba la adopción. La expresión "meterse en camisas de once varas" tiene su origen en esta costumbre pues existía no poco riesgo de errar con la adopción y buscarse problemas. La vara era una medida estándar que se usaba para medir telas y que equivalía a 835'9 mm.

Por una subida de impuestos
A mediados del siglo X, los ciudadanos de Coventry, en Inglaterra, vivían abrumados por los impuestos que les exigía el conde Leofric. Cuenta la leyenda que la esposa de éste, lady Godiva, suplicó a su marido que suavizara las rentas. Leofric respondió en tono de burla que sólo cedería si ella cruzaba la ciudad desnuda y montada a caballo. Así lo hizo, pidiendo a los habitantes que cerrasen las ventanas a su paso. En Coventry se erige hoy una estatua de bronce con la imagen de su salvadora.