CALENDARIO AZTECA

miércoles, 6 de junio de 2007

A LA EXCAVA HEMOS DE IR...


Otro curso que termina, supongo que para los estudiantes este es nuestro fin de año, el termino de un ciclo.
Y bueno hace pocos días que acabé los exámenes y sin ni siquiera saber que notas he sacado me embarcaré de nuevo es un viaje hacia el pasado.
Otro año más vuelvo a Tiermes, ya no concibo los veranos sin estar por allí, la gente piensa que estoy loca por dedicar mis días libres en trabajar al sol en el culo del mundo.
Pero eso sólo lo dice el que no ha ido.
No es sólo una excavación, son los barracones, la gente, el orumi, y sobretodo el sonido, el sonido que tiene ese lugar, cuando lo oí por primera vez entendí porque los celtiberos habían decidido instalarse ahí.
El viento siempre hace sonar a los arboles, siempre hay aire que los mueve y combinado con las miles de aves que por allí vuelan, es una sinfonía increíble.
Y ese aire en mi opinión es lo que nos hace resistir esos días, en los que duermes, dos, tres horas o con suerte cuatro, y estas toda la mañana debajo del sol, con el pico y la pala.
Bueno el aire y mis cigarritos mágicos, cuando los esclavos trabajaban en las plantaciones americanas, su único descanso era el fumar ellos decían que con eso se les quitaba todo el cansancio del día trabajado. Pues a mi me debe de pasar algo parecido cuando bajas de la excavación, te das una ducha y por fin te tumbas en la cama, con un porrito de la mano todo se calma, esos 10 minutos de relajación hacen que el día pueda seguir ya que solo son las 14:30.
Luego viene la comida, el café en la venta y vuelta al curro, pero más tranquilo todo, la cena y La Venta, el único bar de los alrededores, cuantos duros, cuantos orumis y los que nos quedan.
O esas noches de fiestas en el comedor, los plenilunios y mi cumple....llevo dos años celebrandolo allí, y han sido geniales. El primer año no me gustaba la idea, por el hecho de que no habría nadie conocido ese día, y ni siquiera me podían llamar, pero toda la familia termestina me hizo olvidar eso en un minuto, desde que me desperté hicieron que ese cumpleaños fuera el mejor, ni parecido a cualquier otro.
Las natillas......
Y el segundo año, todavía mejor, increíble....así que este año, de nuevo, pasaré allí mi cumple, no sé quién estará allí este año, ni como me lo pasaré, pero tengo unas ganas enormes de ir para allá.
El ritmo de vida te cambia, todo es tranquilo, pausado, pero en 24 horas haces más cosas que en una semana en la civilización.
Y las noches, las estrellas, una luna increíble y la vía láctea te alumbra el camino hasta la cama, es alucinante, más de una vez cuando volvía al barracón me quedaba tirada en la carretera o me subía a alguna peña para ver las estrellas.
Este año habrá ausencias y echaré mucho de menos a unos cuantos, pero es así, la gente que hay allí se convierten en tus amigos y hay muchos a los que no vuelves a ver, pero siempre vienen nuevos, nuevos que aprenderán a jurar al duro, nuevos italianini y otra ciclo que empieza.